La Factura de la luz es, en la mayoría de los hogares españoles,  uno de los gastos fijos más elevados y que más quebraderos de cabeza produce, pero ¿es posible realmente bajar el importe de este recibo del que es imposible huir?

 Según datos de la CNMC (Comisión Nacional del Mercado y la Competencia), los hogares españoles  tienen un gasto mensual medio situado entre los 55 y 60 euros. Dentro de este abanico  destacan,  especialmente,  el gasto producido por la calefacción y el aire acondicionado.  De entre electrodomésticos el primer lugar, en cuanto a importancia  dentro de la factura, se lo lleva el frigorífico,  seguido de la televisión, la lavadora y el lavavajillas. Mención aparte merecen los aparatos eléctricos  que permanecen conectados a la red eléctrica aunque no los estemos utilizando, el gasto medio de este tipo de aparatos  al final de mes para los bolsillos de los españoles,  puede representar hasta un 10% del total del gasto eléctrico, una cifra muy a tener en cuenta.

 Uno de las medidas que puede ayudar a bajar el importe de las factura eléctrica es  plantearse el “pasarse” a una tarifa de discriminación horaria  (DHA). Esta modalidad incluye dos tarifas diferenciadas con precios diferentes, una de ellas la más barata,  va desde las 10 de la noche hasta las 12 de la mañana (11 de la noche en verano),  los hogares que sean capaces de concentrar la mayor parte de su consumo en esta franja horaria mucho más barata,  deberían pasarse a este tipo de tarifa o al menos estudiar la posibilidad de manera muy seria, es recomendable valorarlo adecuadamente ya que un cambio de tarifa si realmente no se adapta a nuestras necesidades podría provocar el efecto contrario al buscado y elevar  aún más el importe de  la factura.

 Bajar la tarifa contratada es otra medida fácil de aplicar y que tiene un efecto inmediato en nuestros bolsillos, el gran problema es que según algunos estudios la mayoría de españoles desconocen que potencia tienen contratada en sus hogares, y es que salvo casos excepcionales como viviendas donde residan muchas personas, la inmensa mayoría de hogares tiene contratada una potencia superior a la que realmente le sería suficiente. Es muy difícil  por ejemplo que un hogar medio necesite más 10 kW, y muchos hogares tienen contratada esta potencia con su compañía eléctrica.  Si en su casa nunca saltan los plomos,  es un claro síntoma de que seguramente tiene más potencia contratada de la que realmente necesita.

 Existen una gran cantidad de medidas más específicas  que se podrían aplicar a cada aparato eléctrico en concreto, como no apagar la televisión simplemente con  el mando a distancia o ajustar correctamente la graduación de la lavadora (realizar un lavado con agua fría puede significar un gran ahorro y hacerlo a 60 grados un fuerte incremento), pero sin duda el sentido común y ser conscientes del problema es la mejor de las medidas posibles.

Start typing and press Enter to search