Descargar archivos

Es una raza autóctona perfectamente adaptada al medio en que vive, caracterizado por tener un terreno abrupto y de clima extremado y pastos pobres. Se puede decir que aprovecha pastos de zonas donde ninguna otra cabra podría hacerlo.

La producción principal de la raza es el “cabrito blanco celtibérico”, con una media de producción de 1,5 cabritos por cabra y año. Es un tipo de producción muy natural, debido a su sistema de alimentación, con recurso predominante a la lactación materna y los pastos serranos. Actualmente, AGRACE está trabajando por la creación de una marca de calidad cárnica que ampare la producción de cabrito blanco.

Historia
En cualquier proceso de conservación y recuperación de una raza se ha de hacer un recorrido histórico para constatar que los animales que actualmente se crían son de la raza que pretendemos conservar, pues en muchas ocasiones, las razas han sufrido cruzamientos y se ha de recuperar aquello que tiene mayor grado de pureza.

Este es el caso de la raza Blanca Celtibérica, la que en principio Sanz Egaña, la denominaba como hoy la conocemos, pero bajo cuyo nombre agrupaba a la totalidad de cabras serranas de España, incluyendo entre ellas a la Blanca Andaluza.

Sería Aparicio (1951) quien diferenciara ambas razas, la Celtibérica de perfil ortoide o recto y la andaluza de perfil convexo, aunque a la primera la denominó raza Serrana de Castilla y Levante y a la segunda raza Serrana Andaluza.

Para este autor, y en aquella fecha, la Serrana de Castilla y Levante o raza Celtibérica, como también la denomina, se extendía por las últimas estribaciones del sistema Ibérico en su enlace con el Bético, especialmente por la serranía de Cuenca y las provincias de Guadalajara, Teruel, Soria, Valencia, Alicante, Albacete y Extremadura, mientras que la Serrana Andaluza lo hacia por toda Sierra Morena, desde Jaén hasta Huelva, con un núcleo muy importante en la provincia de Córdoba.

En el II Congreso Internacional Veterinario de Zootecnia celebrado en 1951, Badiola Navarro y Braga Blanco presentaron un exhaustivo trabajo sobre la cabra Blanca Celtibérica, la que Aparicio también denominaba Serrana de Castilla y Levante. En él hicieron un estudio zoométrico de 400 animales medidos en la provincia de Cuenca, en los términos municipales de Villar del Humo, San Martín de Boniches, Henarejos, Villora, Cardenote y Enguidanos, términos municipales en los que en la actualidad no se censa ningún rebaño.

La disminución del censo y su preocupante estado de pureza, fue señalado por ESTEBAN y TEJÓN (1985), para quienes se había reducido de forma notable su número y producido cruzamientos indiscriminados con otras razas, lo que también compartían GIL et al. (1997), quienes indicaban que era una de las razas que más habían sufrido la reducción de efectivos como el mestizaje con otras razas.

La realización del proyecto de investigación “Caracterización y evaluación de razas caprinas autóctonas españolas de orientación cárnica”, financiado por el Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA) ha aportado a la Asociación Castellano-Manchega de Ganaderos de la raza Caprina Blanca Celtibérica (AGRACE) una serie de criterios para establecer el grado de pureza de los rebaños y en función de ello su actual distribución geográfica.

Asimismo se localizaron diversos rebaños en la provincia de Almería que hasta entonces habían sido catalogadas como de raza Blanca Andaluza cuando en realidad constituían una población de Blanca Celtibérica. En dicho proyecto se caracterizaron ambas poblaciones y se establecieron criterios de selección unificados que posteriormente fueron recogidos en la modificación del Estándar Racial de la Blanca Celtibérica realizada por AGRACE.

Morfología
Capa blanca, cuernos en espiral, perfil recto, tamaño medio, oreja de tamaño medio.

Aptitud y producción
La producción principal de la raza es el “cabrito blanco celtibérico”, con una media de producción de 1,5 cabritos por cabra y año.

Por sus características de producción, netamente extensiva, el cabrito blanco celtibérico es alimentado en su nacimiento con leche materna y seguidamente pasta de forma natural, alimentándose de pastos y hiervas aromáticas típicas de la zona.

Dicha alimentación confiere a la carne de cabrito un sabor, aromas y jugosidad únicos y que se traducen en un plato exquisito al paladar.

Start typing and press Enter to search