Con la crisis de Cataluña,  hemos escuchado en numerosas ocasiones en diferentes medios de comunicación,  que fruto de la fuga de empresas,  esta Comunidad Autónoma ha perdido un 30% de su PIB,  o que en 2018 el PIB español bajará  1,1 puntos en 2018,  pero ¿qué es exactamente el PIB? ¿Cómo se calcula? ¿Cuál es su utilidad?

 El PIB (Producto Interior Bruto) es el principal baremo que se utiliza para medir la riqueza de un determinado país o territorio,  es el cálculo de toda la actividad económica de ese territorio bajo determinados criterios preestablecidos. Esta barra de medir se utiliza normalmente para evaluar  la riqueza de un país y establecer si su economía evoluciona de manera adecuada y poder compararla  con otros países de su entorno.

 El cálculo del PIB es muy complejo ya que mide la producción total de bienes y servicios, es decir,  la suma de todos los bienes finales que se han producido y sumarlos,  para hacernos una idea de manera sencilla, es el resultado de  sumar la producción de frutas, libros, tornillos etc. y además añadir  los servicios que ha podido realizar un taxista, un arquitecto o un médico,  de ahí la gran  complejidad para realizar el cálculo. Existen diferentes métodos para su medida como el método del gasto, el método del valor agregado o el método del ingreso, todos ellos con sus peculiaridades y diferencias.

 El PIB habitualmente se publica de manera trimestral, en nuestro país el cálculo se realiza a través del INE (Instituto Nacional de Estadística), un ente autónomo que facilita datos estadísticos a la Administración General del Estado. Como dato curioso destacar que España representa aproximadamente el 1% del PIB Mundial.

 Hay que tener en cuenta que en un mundo tan globalizado y en el que las multinacionales tienen un peso tan importante, si una empresa alemana produce bienes en España, esta producción se sumará al PIB español, en ningún caso al alemán.

 El cálculo del PIB no es perfecto y puede tener sus carencias, ya que por ejemplo  no tiene en cuenta la economía sumergida, que históricamente cuenta con bastante  peso en nuestro país. Tampoco tiene en cuenta, por poner otro ejemplo,  las labores domésticas.  Destacar como contrapartida también,  una de los principales críticas que se le hace a este baremo,  es un indicador puramente económico y material,  no nos da información  sobre la calidad de vida y el bienestar de los ciudadanos o de lo repartida que está la riqueza en ese país, es decir no mide la distribución real de la riqueza entre las personas.

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